Atenta contra la salud pública, impone estereotipos culturales y daña el patrimonio arquitectónico. Es un monopolio que explota a los jóvenes y mueve miles de millones de dólares al año. Se la acusa de todo esto y más.
Sólo en en un año en los Estados Unidos, genera unos 200 mil millones de dólares en ventas.
Las cadenas de comida rápida son responsables de homogeneizar las pautas culturales, crear un monopolio alimenticio en base a la explotación de sus empleados y el desprecio por la salud pública, provocar obesidad, alterar la producción agraria y ganadera, profundizar la brecha entre ricos y pobres, acelerar el proceso de globalización y esparcir por el mundo los valores norteamericanos de manera acrítica.
La expresión "Comida rápida", calco del inglés fast-food, fue admitida en castellano hace dos décadas. Es un tipo de comida que está lista para servirse al momento de ser ordenada; requiere infraestructura y personal mínimo para su elaboración; se adquiere en el espacio público, (no hay "comida rápida casera"); se lleva a la boca con las manos, puede comerse de pie y en movimiento, se sirve caliente, es económica. Y se come rápido.
Ante todo, "comida rápida" se considera sinónimo de "comida chatarra", del inglés junk-food, alimentos percibidos con escaso valor nutritivo: mucha sal, grasas y azúcares, pocas fibras, proteínas y vitaminas.
Mala comida, y mucha publicidad; lo que se ofrece y lo que se obtiene no coinciden; se dañan la salud pública y el patrimonio arquitectónico; desconfianza sobre el origen de la carne; monopolio y negocios turbios; asfixiante presencia corporativa; empleados adolescentes mal pagados con tendencia a sabotear la ya de por sí mala comida. Y a pesar de que estas cosas se saben (aun los clientes asiduos las repiten de buena gana) el negocio crece: a mediados de los 70, los norteamericanos gastaban unos 6 mil millones de dólares al año en fast-food; hoy, 142 mil millones. Más de lo que gastan en entretenimiento, ordenadores y automóviles. En un día cualquiera, al menos un cuarto de la población de los Estados Unidos visita un local de comida rápida ("América se ha vuelto la nación más gorda del mundo. ¡Felicidades!": así comienza Super size me). Se estima que en ese país uno de cada ocho trabajadores alguna vez pasó por McDonald''s, que según el The New York Times es responsable del 90% de los nuevos empleos (contrata al menos un millón de empleados al año, más que cualquier otra corporación, privada o pública). También gasta más en anuncios y promoción que cualquier otra marca: desplazó a Coca Cola como "marca más conocida del mundo".
Fuente datos: Club Gourmet.
viernes 26 de febrero de 2010
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Totalmente de acuerdo contigo.
ResponderSuprimirSaludos!